Impotencia es ver a tu
equipo último. Impotencia es saber que existen equipos peores que el tuyo pero que
compiten más. Impotencia es ver como día a día los que sufren somos
los béticos mientras que los verdaderos culpables duermen tranquilos, sabiendo
que quizás próximamente cambiarán de barco, y aquí no ha pasado nada, o simplemente ya lo han
abandonado. Impotencia es ver cómo llega un entrenador para llevárselo calentito
e irse sin pena ni gloria. Impotencia es ver como llega un nuevo entrenador,
querido y respetado y que por mucho que haga ya no podrá hacer mucho.
Impotencia es ver cómo se ha ido descuidando la cantera y que, si tradicionalmente nos hemos nutrido de ella, cada vez lo veo más negro si la comparamos con la del eterno
rival. Impotencia es, en relación con lo anterior, escuchar y ver a canteranos
del eterno rival que son más béticos que el escudo. Impotencia es saber a estas alturas
que por mucho que crea y sueñe, realmente se que el año que viene estaremos en
el infierno. Impotencia es ver que hay miles de barreras para poder soñar o al
menos intentar ver lo que deseas, un club de verdad en todos los ámbitos. Impotencia es ir al Villamarín o seguir los partidos por la tv y darte cuenta de que la forma física de los jugadores no les
permite ni siquiera competir por un balón dividido. Impotencia es saber que hay
otra salida, pero ésta se encuentra fuera de nuestro alcance por falta de recursos. Impotencia es
tener una directiva tras otra infectada
por lo financiero y no por lo deportivo. Impotencia es, simplemente,
impotencia. El Betis actual únicamente me transmite impotencia. Esta es mi impotencia.
Quizás también sea la tuya.
Pedro Pablo Alonso Gutiérrez
Secretario Peña Betis NDA
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